Venezuela, una dictadura implantada con total impunidad…por Angélica Mora

Nicolás Maduro, el heredero de Hugo Chávez, está al frente de una dictadura que solo es la culminación de un proceso maquinado por Fidel Castro, mucho antes que Hugo Chávez llegara al Sillón de Mirafores.

Chávez jamás quiso a Venezuela. Su lealtad estaba plasmada solo con Castro y con Cuba, no importando regalar la riqueza de su país a las ávidas arcas del estado cubano.

Escrito por…Angélica Mora / Apuntes de una Periodista /Nueva York.- Con total impunidad se ha asentado una nueva dictadura en América Latina.  Nicolás Maduro no tiene nada de brillante ni como estadista, ni como simple ciudadano y cuyo origen permanece en el misterio, sin embargo, logró implantar una dictadura peor que la cubana y la de norcorea gracias a un diligente trabajo iniciado por Hugo Chávez, quien paradógicamente llegó al poder por la vía democrática.

Un simple análiss demuestra la enorme influencia y apoyo del gobierno cubano en la implantacion del nuevo régimen de fuerza en la región, que irónicamente liberó Simón Bolívar y cuya tumba fue  profanada por Chávez.

Si el Delfín de Fidel Castro no hubiera  fallecido, habría seguido el mismo derrotero de arrasar con todas las libertades de Venezuela. Su órden de “exprópiese” se hizo famosa e inició la hecatombe económica. Asimismo, impuso su marcado odio hacia sus oponentes, tratándolos con desprecio  tildándolos como “escuálidos”, “vende patrias” y “grupúsculos indecentes del imperio”.
Nicolás Maduro, el heredero de Hugo Chávez, está al frente de una dictadura que solo es la culminación de un proceso maquinado por Fidel Castro, mucho antes que Hugo Chávez llegara al Sillón de Mirafores.
Fueron años de adiestramiento desde La Habana que se iniciaron  a finales de la década de los 80, de paso con el fracaso de un golpe de estado contra Carlos Andrés Pérez, legítimo presidente de Venezuela y que culminó con el convencimiento que la conquista debía obtenerse por la vía de los votos.
Hugo Chávez conquistó la presidencia en 1998 al prometer luchar contra la corrupción, pero al asumir el poder, inició una nueva era de descomposición política.
Chávez jamás quiso a Venezuela. Su lealtad estaba plasmada solo con Castro y con Cuba, no importando regalar la riqueza de su país a las ávidas arcas del estado cubano.
Nicolás Maduro solo ha completado la catásfrofe y el desplome iniciados por su antecesor. Sin tener ninguna preparación política, bajado de un vehículo donde era chófer, el actual dictador   no podía ser más inepto en su historial como canciller, pero primaba su lealtad a toda prueba para Chávez y los castristas. Fue cultivado por La Habana como una posible “quinta rueda” y demostró su lealtad a toda prueba para la cúpula gobernante cubana, que satisfecha lo apoyó para reemplazar a Chávez, por encima de Diosdado Cabello, demasiado astuto para los propósitos de La Habana.
Fue así como Maduro ya en el poder ha buscado desde 2015 la forma de eliminar todos los impedimentos que lo separan de un gobierno absolutista. El principal -que se le fue de las manos en las elecciones del poder legislativo donde la oposición obtuvo mayoría- está representado por la Asamblea Nacional.
Para eliminar el obstáculo y siempre asesorado por La Habana, Maduro creó una Sala Constitucional del Supremo controlada por el chavismo y ahora convocó a una Asamblea Constituyente que nace con el único propósito de disolver el legítimo poder legislativo que molestaba los intereses de la nueva dictadura.
El futuro de Venezuela yace en escombros, con el país dominado por la autocracia en manos del chavismo.
Para los venezolanos, sacudirse esta nueva dictadura será difícil, ya que todas las armas fueron recogidas en campañas llevadas a cabo por Hugo Chávez.
Volver a la democracía y las libertades dependerá de la ayuda que Venezuela pueda recibir del exterior aplicando un aislamiento al régimen de Nicolás Maduro.
Sin embargo, no hay que olvidar que éste cuenta con aliados como Cuba, Rusia Irán y China, con sus propios intereses dirigidos al provecho que puedan sacar de la todavía rica nación petrolera.
Por todo esto, el camino para recuperar la democracia y las libertades en Venezuela se ve largo y lleno de dificultades

Redacción En la Mira

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